Semana Santa
La Semana Santa de Andalucía se vive de forma muy distinta según quién la mire: creyente, turista o penitente.
Bajo la túnica y el capirote, hay personas unidas por la fe y la devoción que cargan kilos sobre sus hombros durante horas.
Nazarenos, costaleros y capataces viven la Pasión con una entrega que cautiva a locales y extranjeros.
La mirada del nazareno: silencio y soledad interior
Hablar de Semana Santa de Andalucía como espectador es muy diferente según los ojos con los que se mire. No es lo mismo la mirada de un creyente que la de un extranjero, ni la de un andaluz. Y nada que ver con la de quien va bajo un paso o camina horas de penitencia bajo una túnica y capirote.
El nazareno vive el silencio y la soledad interior de ese tiempo en el que camina acompañado de un cirio y una vara. Piensa en sí mismo, en su vida, y debe intentar encauzarla dentro del sentimiento cristiano a través de la fe. La estación de penitencia te aparta del entorno: ves el mundo solo a través de dos pequeños agujeros del antifaz.
El esfuerzo del costalero y la guía del capataz
Alguien que realiza una estación de penitencia, que se viste con un hábito nazareno, que se coloca un antifaz y carga con muchísimos kilos sobre sus hombros durante bastantes horas, lo hace por devoción y por caridad.
El costalero vive emociones diferentes: la emoción del esfuerzo, del trabajo, del momento. El capataz es los ojos del costalero. Es el que guía a sus hombres, el que sabe cómo están físicamente, el que administra su esfuerzo.
Una persona que viva la Semana Santa por primera vez se sorprenderá al contemplar el sacrificio que implica, su trabajo y sus muchas horas de preparación.
Incienso, azahar, saetas y silencio
La Semana Santa en Andalucía no se puede sentir sin la emoción. Es un movimiento, una luz, un color, un aroma. Todo tipo de sensaciones que llegan al interior de la persona, que llegan al alma.
Al llegar a Andalucía en Semana Santa, uno solo debe dejarse seducir por sus propios sentidos: respirar el aroma que impregna el ambiente, mezcla de incienso y azahar; emocionarse con el canto de una saeta; escuchar el silencio de una multitud respetuosa.
A lo largo de estos siete días, Andalucía se transforma. Descubrirás imágenes de gran riqueza artística que se pasean entre las luces de los cirios, el colorido de las túnicas de los nazarenos y la música de bandas de tambores y cornetas.
La Pasión en las ocho provincias andaluzas
La madrugá
La tradicional y multitudinaria madrugá de Sevilla.
El Cautivo
Vivir la pasión con el "Señor" de Málaga, El Cautivo.
Cristo de los Gitanos
Ir tras el paso del Cristo de los Gitanos en las colinas del Sacromonte.
Santo Encierro
Ser testigo de la solemnidad del Viernes Santo con el Santo Encierro.
El Abuelo
Presenciar la salida de "El Abuelo" la madrugada del Viernes Santo desde la Catedral de Jaén.
Cofrades gaditanos
Sentir la pasión y entrega de los cofrades y hermandades de Cádiz.
Silencios y saetas
Recorrer las calles de Córdoba entre sus silencios, el canto de una saeta y las campanillas del capataz.
Encuentros
Ser testigo de excepción de los encuentros de las hermandades de Almería.
Distintas maneras de vivir la Semana Santa, todas ellas con una gran entrega y un profundo sentimiento que cautiva a locales y extranjeros.



